La sociedad Romana era
regida por normas de conducta y ética ya determinadas, estas normas eran
promiscuas y liberales, donde no importaba las relaciones sexuales con otra
persona que no fuese tu pareja, ya que eran consideradas normales porque el
ciudadano era libre y en Roma existía una gran libertad sexual.
El ciudadano Romano recurre
al sexo y la lujuria para una realización personal, tanto masculina como
femenina, ya que el placer era un valor dominante.
Existía una relación sexual
con reglas precisas, como es la homosexualidad; estas no eran condenadas, en la
pareja homosexual siempre existía un amo y un sometido.
También existía un amplio
desarrollo de la prostitución; las mujeres que lo ejercían eran educadas para la conversación y el
placer, siempre debían estar bien vestidas, con cabellos rubios y ser inscritas
en un registro, que eran conocidas como Meretrices.
En el siglo VI se proscribió la homosexualidad, por la
influencia de la Cristiandad.
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