lunes, 1 de julio de 2013

San Agustín; el matrimonio y la concupiscencia



La concupiscencia carnal del hombre, nace por el mismo, ya que es el pecado original.
San Agustín decía que el matrimonio era bueno, ya que es un don de Dios la castidad conyugal así como la virginidad. La unión de un hombre y una mujer eran las causas de la generación que constituirían el bien natural del matrimonio.

La procreación de un hijo en el matrimonio no se debe encontrar con la voluntad de la pasión, sino solo de la procreación, para así poder pasar a ser un miembro de la iglesia.

El uso de la concupiscencia  se da cuando se da los deseos desordenados e indecorosos; se debe tener en claro no someter el espíritu a la carne en una miserable servidumbre, según San Agustín.

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